XIII
Festival Mundial de Poesía 2016
“Canto a
los ríos del planeta”
Manifiesto
de la poesía venezolana
Desde el
Centro de Estudios Latinoamericano Rómulo Gallegos
Dónde está
el manantial, dónde el liquen, la abeja que le cuida, las piedras cantarinas...
A dónde
irán a beber la hermana serpiente, el hermano jaguar...
A dónde van
los manatíes, la tortuga Arrau, el caimán y la tonina...
Dónde están
el alevín, la caracola, los peces solares, las aves del agua...
Dónde el
arbolito y la pajarita pico rojo...
Todo río es
un bautizo de aguas para los seres vivientes. Oda salutatoria a los mares y
océanos. Diálogo de los líquenes y las algas que dieron los primeros pasos
desde el protozoario e iniciaron la vida. Una danza que fluye con la eternidad
de lo observable.
Todo río se
eleva y condensa para hablar con los cielos. Detiene sus aguas por momentos,
extiende alas y cae como lluvia, granizo, nieve. Canta con murmullo o tropelías
de potencia divina. Imagina y construye paisajes, escenarios. Lleva en su seno
peces, aves y reptiles, curiaras o barcos, corceles de espuma y canciones.
La Tierra
es un ser vivo del cual somos parte. Las aguas son su sangre cristalina y
fresca, o su sangre hirviente que proviene del profundo corazón que alimenta el
fluir eterno de la vida.
Nosotros
poesía de la América Meridional hablamos con la voz de los ríos desde el sur de
la Patagonia, acendrados en la meditación de los glaciares (el Upsala y el
Perito Moreno...), hasta el Mar Caribe, con voz del Plata, desde la triple
hermandad del Iguazú, con el Paraná y Uruguay, Amazonas, San Francisco,
Tequendama, Bío-Bío, Magdalena, Orinoco y Caroní, y todas las cuencas, lagos,
quebradas y ríos tributarios de la vida hasta nuestra ciudad capital Caracas,
atravesada por los ríos El Guaire y El Valle, acompasados por las quebradas a
uno y otro lado del Waraira Repano, para volcarnos sobre el Mar Caribe y el
Océano Atlántico.
Y desde
aquí alertamos:
Mas de dos
mil ríos se han secado y se siguen secando en Venezuela desde finales del siglo
XX hasta el presente. Ocurre delante de nuestros ojos. Se trata de una
desconsideración profunda con respecto al amor que debemos a los ríos. Es
resultado de la acción de empresas constructoras y la actividad industrial en
el país, la débil visión de decisores y la falta de conciencia al respecto por
parte de la población.
La minería
de extracción de hidrocarburos y diversos minerales acarrea consecuencias
irreparables sobre nuestras fuentes fundamentales de agua, y afecta en lo
inmediato a las poblaciones aledañas. Inmediatamente después compromete a todo
el país y a todos los seres vivos.
Ya hubo
tiempo para sembrar el petróleo. Ahora debemos sembrar ecológicamente, en base
a control biológico de plagas, sin uso de pesticidas; de manera diversa y sin
monocultivos; rescatando nuestras semillas madres amenazadas por el paquete
transgénico; reaprovechar y disponer adecuadamente de residuos sólidos, y
disponer de aguas residuales sin destruir bosques y cuencas de nuestros ríos.
Preguntamos:
¿Por qué el
hombre vierte sus desechos en los ríos, en contra de la Ley que ordena disponer
responsablemente de las aguas residuales y procesarlas adecuadamente?
¿Por qué
las aguas son amarillas, moradas, verdes y azules cerca de la fábrica?
¿Por qué
aparecen basura y aparatos electrodomésticos en las quebradas?
¿Por qué
las industrias, las fábricas de refresco, de papel, la metalmecánica y la
minería vierten el cloro, lo cáustico y el mercurio en el devenir?
Al
respecto, la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela en su
Capítulo IX (De los Derechos Ambientales), artículo 127 sostiene:
“Es un
derecho y un deber de cada generación proteger y mantener el ambiente en
beneficio de sí misma y del mundo futuro. Toda persona tiene derecho individual
y colectivamente a disfrutar de una vida y de un ambiente seguro, sano y
ecológicamente equilibrado. El Estado protegerá el ambiente, la diversidad
biológica, los recursos genéticos, los procesos ecológicos, los parques
nacionales y monumentos naturales y demás áreas de especial importancia
ecológica. El genoma de los seres vivos no podrá ser patentado, y la ley que se
refiera a los principios bioéticos regulará la materia.
Es una
obligación fundamental del Estado, con la activa participación de la sociedad,
garantizar que la población se desenvuelva en un ambiente libre de
contaminación, en donde el aire, el agua, los suelos, las costas, el clima, la
capa de ozono, las especies vivas, sean especialmente protegidos, de
conformidad con la ley”.
Y en su
Capítulo I. Del Régimen Socio Económico y de la Función del Estado en la
Economía. (TÍTULO VI. Del sistema socio económico), artículo 304, expone lo
siguiente:
“Todas las
aguas son bienes de dominio público de la Nación, insustituibles para la vida y
el desarrollo. La ley establecerá las disposiciones necesarias a fin de
garantizar su protección, aprovechamiento y recuperación, respetando las fases
del ciclo hidrológico y los criterios de ordenación del territorio”.
Entonces,
nosotras y nosotros desde un rincón de la poesía venezolana declaramos:
El ser
humano no tiene derecho a dañar las fuentes de agua, las cuencas, los ríos, el
mar de nuestras hijas, de nuestros hijos, de niñas y niños y de todos los seres
vivientes del presente y del futuro.
La infancia
y la juventud deben saber que es posible construir una sociedad sin destruir
los ríos. Hacia allá se enfocan nuestros esfuerzos pues parece que los mayores
no logran comprenderlo, y no saben cómo hacerlo.
Como poetas
y soñadores invitamos a repensar la explotación del Arco Minero de la
Orinoquia, donde no prevalezca la explotación del oro, diamante, coltán y otros
minerales.
En cambio,
invitamos a privilegiar la protección de sus aguas, aire, y la
megabiodiversidad presente en nuestro país y en toda la Amazonía, y más allá de
ella. Y a emprender su investigación y aprovechamiento ecosostenible.
Nos
proponemos:
Sembrar
reflexión para la conciencia en las cuencas del espíritu.
Sembrar
muchos árboles en el Waraira Repano y en nuestros entornos inmediatos.
Participar en la siembra de millones de árboles, tal como el Libertador Simón
Bolívar empezó a hacerlo y nos pidió que lo hiciéramos.
Promover
con la acción poética una revolución de ideas para el surgimiento de econciencia
y ecohumanidad.
Privilegiar
un modelo de sociedad basado en la preservación de las principales fuentes de
agua que garanticen nuestra supervivencia y la de las futuras generaciones,
priorizando la preservación de la mega-biodiversidad y de nuestros ríos.
Sembrar
reflexión en la infancia y juventud venezolana, y llamar la atención de toda la
Humanidad.
Suscribimos:
Frente de Creación Literaria Oficio Puro, Plaza de Poetas, Colectivo Cultural
Criticarte, En la Otra Orilla, Las Fulanas Esas, Conjuro de la Luna, Letras
Urbanas, Tercera Propuesta (Guatire-Guarenas), Aquelarre (Mérida); Colectiva
Ecofeminista de Investigación y Acción La Danta Las Canta.
Lo hacemos
con el compromiso por crear una sociedad ecológica donde todos podamos vivir en
paz y armoniosamente.
En el Valle
de los Caracas, jueves 30 de junio de 2016
a los pies
de la Gran Montaña
La Montaña
que Mira
Nuestra
Montaña Madre Protectora Waraira Repano
Madre de
arroyos y quebradas
Ventana
azul del abra solar.
Nelson Joel Rojas
Sala C, piso 6 del Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos
Canta Alejandro Parra con Sibusiso Nkundlane en la percusión. Les flanquean Isabel Ortega y Edsigual Mirabal, a la izquierda, y Àlvaro Pacheco y Javier Salazar, a la derecha
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